La cerveza para él. El refresco para ella

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Rodrigo Domínguez | Madrid

En Barra de ideas tenemos una sección especial dedicada a frases prohibidas en restauración. Estamos un poco obsesionados con eso de no meter la gamba. Básicamente con el objetivo de no generar momentos embarazosos que puedan desembocar en situaciones incómodas para la clientela. Pues bien, en el siguiente caso es mejor preguntar y no tomar la iniciativa.

A lo mejor resultamos pesados por reincidir a estas alturas de siglo en este tema, pero amigos y amigas, aún son muchísimos los restaurantes, bares o cafeterías en los que si un chico y una chica piden una cerveza y un refresco, el camarero, de manera casi instintiva, sirve la cerveza al chico y el refresco a la chica. Quizás haya acertado, pero puede que no. Éste es un tema que, por suerte en estos momentos, despierta una sensibilidad especial.

Es posible que no todo el mundo le dé importancia a esta pequeña confusión. Pero ojo, la sociedad se está transformando rápidamente en cuestiones de género y lo primero que cambia es lo superficial. Este error superficial es fruto de la costumbre; de la tradición de servir alcohol fundamentalmente a los hombres. Pero puede resultar molesto especialmente para las clientas, que en algunos casos se sienten agraviadas y le achacan al equipo de sala una actitud machista. La sensibilidad social es creciente respecto a este asunto y no cuesta más que un pequeño cambio de chip evitar equivocaciones.

Seguramente nadie ponga una reclamación por este pequeño error, repito superficial. Sin embargo, me parece justo reconocer las numerosas veces en que he visto este fallo y he escuchado quejas y comentarios entre las clientas. Como esto puede afectar a la satisfacción y a la fidelización del cliente, nos tomamos la confianza de recordar un par de consejos básicos para evitar, dentro de lo posible, este error:

1-. Si el número de clientes lo permite, mejor recordarlo (ya sean chico y chica, dos chicos o dos chicas…). No nos va la vida en ello, es para nota. Pero el cliente se da cuenta de la atención que ha puesto el personal de sala al recordar quién ha pedido qué.

2-. Ante la duda, mejor preguntar. Como ya hemos comentado, recordar la comanda es para nota. Si no lo recordamos, mejor volver a preguntarlo con toda naturalidad. En este caso, tomar la iniciativa puede ser contraproducente.

 

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