“Con una mujer detrás de la barra hay más sensibilidad”.

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Rodrigo Domínguez | Madrid

Adriana Chía es la ganadora del World Class Competition como mejor bartender de España en 2016. Con 23 años se ha convertido en la primera mujer en ganar esta competición en un sector tradicionalmente dominado por los hombres. Para rematar este año espectacular, en la final internacional celebrada hace apenas unos días en Miami consiguió el octavo mejor puesto.

Con ella tuvimos la suerte de sentarnos en la terraza de El Brillante en Madrid para degustar unos bocadillos de calamares minutos antes de que regresara a Barcelona, la ciudad donde desarrolla su trabajo en Solange Cocktails & Luxury Spirits, un espacio exclusivo para los amantes de la coctelería.

Mejor bartender de España y la octava del mundo. ¿Cómo has llegado hasta aquí?

Empecé en el mundo de la hostelería para poder pagarme los estudios de diseño gráfico. Cuando terminé mis estudios de diseño decidí que lo que me gusta es la hostelería y me dedico al 100 por ciento. Pasé por varios lugares trabajando en sala, pero preferí pasarme a la barra sin dejar de lado la atención en sala porque pienso que para ser un buen bartender primero hay que ser buen camarero. Aprendí de diferentes personas y casi me obligaron a presentarme a esta competición. No pensaba presentarme tan pronto.

¿Qué le dirías a aquellos que piensan que la profesión de bartender es una profesión de paso?

Para mí fue una casualidad encontrarme con la hostelería. Hay gente que piensa que la hostelería es un trabajo mientras no encuentran algo mejor, pero yo no estoy de acuerdo, aunque yo haya llegado por casualidad. Creo que requiere mucho tiempo, mucho cariño y mucha voluntad. Lo que más me atrae es la relación con el público, con el cliente, poder interactuar. Pero para aquellos que llegan buscando algo de dinero les advierto que tengan cuidado, porque se pueden enamorar.

adriana-chia-2-710En el campeonato de España de la World Class Competition sólo había dos mujeres. ¿Existe un cambio en el mundo bartender? ¿Hay más mujeres?

Cada vez las chicas se animan a pasar detrás de la barra. Creo que se nota cuando hay una mujer en la barra, es diferente. Para mí hay más sensibilidad, más cariño, me encanta la sonrisa femenina.

“La coctelería es crear la atmósfera perfecta con un buen cóctel y un servicio impecable” has dicho en alguna entrevista. ¿Qué porcentaje corresponde al cóctel y cuál al servicio?

No sé si a todo el mundo le va a gustar esto, pero creo que el porcentaje más alto se lo lleva el servicio. Si voy a un local y me ponen un cóctel increíble, pero el servicio es muy malo no voy a querer volver. Prefiero que el cóctel sea más normal pero que la atención sea perfecta.

Dicen algunos expertos y hosteleros que después de producirse una revolución en las cocinas españolas que nos ha llevado al escalafón más alto de la gastronomía mundial, la próxima revolución se dará en las salas y en las barras. ¿Estás de acuerdo?

Creo que ya hay una pequeña revolución en el servicio y cada día más interés por seguir mejorando.

¿Qué crees que falta? ¿El problema está en la formación?

Las carencias se originan en tomarse el trabajo como un plus. El problema es que la hostelería no es la primera opción de la mayoría de los trabajadores. La formación es una de las grandes carencias. Yo siempre he tenido muy buenos maestros que me han acompañado. Cuando tenga mi propio negocio de hostelería quiero estar muy pendiente de enseñarle al equipo las cosas que sé para que vayan mejorando.

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¿Quiénes son tus referentes, tus maestros?

A lo largo de mi vida me ha acompañado mi pareja, Juan Serrano, que también es bartender. Coincidimos en 41 grados y desde entonces he aprendido mucho de él. Estos seis últimos meses he tenido la suerte de trabajar con Alfredo, Miguel y Gustavo, que son tres genios de este sector. Alfredo Pernía (propietario de Solange) siempre me insiste en la importancia de la perfección en el servicio por encima de ser un genio en las mezclas.

Hablemos de coctelería. El gin-tonic sigue siendo el rey. ¿Pero será derrocado por otros brebajes?

El gin-tonic sigue siendo, desgraciadamente, el rey. La gente lo sigue tomando porque se ha puesto de moda pero no abre su mente a nuevas propuestas. Pero tampoco vamos a obligar a nadie a tomar algo que no quiere.

Cualquier cóctel que preparamos en Solange podría derrocar al gin-tonic. A mí me gusta el cliente que se deja aconsejar.

 

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