¿Por qué no debemos oponernos a los gustos del mercado?

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Me han sorprendido un par de artículos bien documentados acerca del auge de los vinos aromatizados o con sabores. Mi primera impresión ha sido rechazar esta tendencia y ponerme digno defendiendo la cultura del vino desde el más severo de los dogmatismos. Cuando reflexiono acerca del tema me doy cuenta de mi error: ciertamente los millenials no consumen vino habitualmente, muchos de ellos nunca y es muy raro verles pedir vino a copas en barras o charlas con amigos. En mercados internacionales el crecimiento de estos vinos con sabores añadidos es un hecho. Muchos no consumidores de vino y especialmente jóvenes los prefieren en diferentes momentos de consumo. En realidad estos vinos no son muy diferentes a sangrías, ponches y vermuts. ¿Por qué oponernos a los gustos del mercado?

Tener alguno de estos vinos en carta en los locales más trendy, con clientela hipster o lifestyle puede empezar a ser imprescindible y generar tendencia. Tenerlos en otros locales quizás sea algo a valorar, según los momentos de consumo.

Lectura recomendada: Renueva la carta de vinos: los millennials llaman a tu puerta.

Pensar en estos vinos me lleva a las nuevas tendencias en café. Cada vez más proveedores me ofrecen cafés y máquinas para trabajar en monodosis, ahorrando en ruidos y suciedad de los picamarros, evitando mermas, ofreciendo mejor calidad y absoluta regularidad y, además, el poder subir precio por impacto de márqueting. Otra tendencia paralela es tener más de un tipo de café y que al menos uno sea ecológico o de comercio justo. Nespresso nos ha metido esta tendencia en casa y fuera de ella la demanda es fuerte.

El agua tratada para agua mineral en los locales, también conocida como agua de Km 0 se abre paso a toda velocidad sin grandes problemas con los clientes. El hecho de que se haya hecho público que algunas marcas conocidas de aguas minerales son en realidad aguas tratadas les ha echado una mano. Para el restaurador el precio de compra es más bajo y la logística infinitamente más sencilla. ¿Por qué no?

En algún otro artículo he insistido en la necesidad de innovar con los aceites, vinagres, sal, el pan, etc. Ahora empieza a ser habitual ver brasas estilo japonés (robatas, brasas para espeto) o hornos tandoor. Dan estupendos resultados gastronómicos y ofrecen nuevas experiencias.

No soy un cazatendencias, pero cuando una tendencia pasa a ser un hábito y tener un hueco en el mercado, estar de espaldas es perder negocio.

Abramos bien los ojos y actuemos.

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