Ideas originales: Lleva la bodega a tu restaurante.

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R. Domínguez | Madrid

¿Y si invertimos el tradicional orden de los factores? Que la bodega (bodeguero incluido) acuda a un restaurante para explicar a los comensales su producto. Esto es lo que hace en Barcelona el Bar del Pla dentro de su proyecto ‘Adopta una bodega’, un título original para definir una iniciativa que el próximo sábado 19 de noviembre cumplirá su sexta edición.

El planteamiento de la propuesta es muy sencillo: el restaurante Bar del Pla (Carrer Mocada, 2. Barcelona) lleva mensualmente a un bodeguero con una muestra de sus vinos para que durante la cena le explique a los comensales cómo están elaborados sus brebajes y cualquier duda que pueda surgir a un público que cada día quiere saber más sobre vinos. “Tenemos un cliente que cada día sabe más de vinos y le interesa el tema del vino. Muchas veces las bodegas están lejos o no abren los domingos por lo que la experiencia para el cliente es muy buena”, nos explica Sergi Ruiz, sumiller del restaurante Bar del Pla, premio Nariz de Oro y creador de la idea ‘Adopta una bodega.’

El sábado 19 de noviembre el enólogo Ramón Parera, creador junto con Jordi Arnán  del proyecto Pardas, una bodega de vinos catalanes, ecológicos y naturales con ideas sostenibles del Alt Penedés, paseará junto a las mesas para responder individualmente a cada una de las cuestiones de los comensales que acudan a la cena.

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Sergi Ruiz en la barra del restaurante Bar del Pla.

¿Por qué nos parece una buena iniciativa?

Tenemos claro que la idea del Bar del Pla les diferenciará de la competencia y les ayudará a aumentar sus ventas. Os hemos resumido los puntos favorables en la siguiente lista.

1-. Acerca la bodega a la ciudad.

Como nos recuerda Sergi Ruiz, creador de la idea, con ‘Adopta una bodega’ se consigue saciar las ganas de determinado público de acudir a bodegas y disfrutar del vino. Una actividad que no siempre puede hacerse ya que las bodegas suelen estar fuera de la ciudad (o incluso en otras comunidades) y sus horarios a veces son incompatibles con las jornadas laborales de los mortales.

2-. Porque no es un cata.

“Cuando pensamos la idea descartamos una cata porque hay gente a la que le da vergüenza preguntar, pero si estás en la confianza de la mesa y se acerca el bodeguero, puedes preguntarle lo que quieras”. Sergi Ruiz lo resume perfectamente en esta frase. La cata es un formato ya explotado, interesante en determinadas circunstancias y que ya todo el mundo conoce. Es el momento de explorar nuevas experiencias.

3-.Enseña al comensal sobre vinos.

Nos decía Sergi Ruiz que en Barcelona falta aumentar la cultura vinícola con mayor presencia de sumillers en los restaurantes. “En Barcelona falta habitualmente la figura de un sommelier que explique en los restaurantes las características del vino”, explica. Por lo que han podido ver durante las cinco primeras ediciones de la actividad, el resultado es positivo. “Es una experiencia que la gente está agradeciendo. Estamos teniendo una gran aceptación”, remata.

4-. Es formación para el equipo del restaurante.

No sólo los comensales aprenden gracias a esta iniciativa. También los equipos de cocina y sala, que en ocasiones tienen unos conocimientos limitados en vinos, pueden resolver sus dudas y conocer más detalles sobre los brebajes que venden en el local. “El personal disfruta mucho de estas sesiones. Para nosotros es como una formación y todos ganamos, aprovechamos que viene el bodeguero para aprender todos”, reconoce Sergi Ruiz.

Lectura recomendada: Las cartas digitales conquistan las vinotecas.

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